
La enseñanza de religión se implantará en Brasil en todas las escuelas públicas gracias a un acuerdo entre Lula Da Silva y el Papa Benedicto XVI. En el acuerdo se tendrá en cuenta, por supuesto, la actual legislación brasileña… dejando claramente espacio para la libertad religiosa, aunque la religión mayoritaria del paÃs es el catolicismo.
Por supuesto éstas son buenas noticias para La Iglesia Católica, que obtendrá más subvenciones, donativos y, en general, más ventajas, pero ¿ésto es bueno o malo para la población?
En Estados Unidos, donde la religión ha alcanzado las más altas esferas de poder, existen grupos de presión que prácticamente obligan a modificar los sistemas educativos para que no se enseñe la teorÃa de la evolución, con la excusa de que no explica la aparición del ser humano (debido a que la concatenación de casualidades que significa la mutación aleatoria no les convence), lo cual aprovechan para enseñar en su lugar el más que ridÃculo hacecionismo. ¿PodrÃa llegar a pasar lo mismo en Brasil?
La Iglesia pretende frenar la caÃda del número de fieles, debido a que en los últimos 20 años han pasado de ser más de un 90% de la población hasta sólo el 70%, sin duda una mala noticia para las arcas del Vaticano. Esta fuga de fieles se ha producido en favor de otros cultos cristianos, los evangélicos, cuya principal diferencia con el catolicismo es que no opinan en el Papa, ni en la necesidad de tener curas como intermediarios de la fe




















































