
La que fue bautizada como la Liga de Petrovic en honor a la aparición al Real Madrid de Drazen Petrovic, el más grande jugador balcánico de todos los tiempos, pasó a la historia como la Liga de Neyro, pues luego se apellidaba uno de los dos árbitros que el 25 de mayo de 1989 dirigieron en el Palau Blaugrana el quinto y último partido de aquel curso baloncestístico 1988-89. Con la serie empatada a dos, el Madrid amenazaba con liquidar los dos años de hegemonía doméstica del Barça de Aíto García Reneses. Petrovic, Fernando y Antonio Martín, Rogers y Biriukov formaron en el quinteto inicial: todos fueron eliminados por cinco faltas. El Madrid jugó con cuatro hombres los últimos minutos de un partido y una Liga que perdió.
Alcanzó la internacionalidad en 1984 y dirigió 421 partidos en la máxima categoría, pero aquella polémica actuación -y su característico bigote- acompañó a Juan José Neyro el resto de su carrera arbitral, a la que puso fin en 1999. Ayer, la muerte le sorprendió en su domicilio de Bilbao. Tenía 58 años. “Era un árbitro valiente. Su carácter se nos quedó marcado a muchos en nuestros inicios”, aseguró José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB). “Deexhibió un carácter y una profesionalidad dignos de admiración”, destacó Eduardo Portela, presidente de la ACB.



































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